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No deje que la monotonía se apodere de su hogar

No deje que la monotonía se apodere de su hogarSomos responsables de evitar que el amor a nuestra pareja muera

1.- Base Bíblica: Efesios 5: 31-33; 1 Corintios 6: 16;

2.- Meditación familiar:

Una de las principales causas de separación es la infidelidad. Cuando profundizamos más en el asunto, encontramos que las personas que incurren en comportamientos infieles, aducen falta de pasión. ¿Por qué se produce este fenómeno? ¿Qué estrategias deben asumir los matrimonios cristianos para encarar esta situación?

En primer lugar es necesario reconocer que las separaciones se producen por igual entre creyentes y no creyentes. El segundo elemento es que el divorcio va en contravía de los planes divinos, y el tercer asunto a considerar es que no debemos ocuparnos del matrimonio cuando va camino al abismo sino cuando comienzan a tomar fuerza factores de riesgo.

El apóstol Pablo se refiere a la relación de pareja y familiar en los siguientes términos: “La Escritura dice: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa y los dos formarán un solo ser.  Es éste un misterio muy grande, pues lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En cuanto a ustedes, cada uno ame a su esposa como a sí mismo, y la mujer, a su vez, respete a su marido. “ (Efesios 5: 31-33)

Observe que hay un imperativo: “…cada uno ame a su esposa como a sí mismo, y la mujer, a su vez, respete a su marido” No podría por tanto argumentarse: “Dejé de amar a mi esposa, y por esta razón me divorcio de ella”. Es una decisión por la que deberemos responder ante Dios, quien lo más probable es que nos preguntará: “¿Hiciste algo por mantener vivo el amor hacia tu esposa?” Es en ese momento cuando tendremos una enorme confrontación, pero quizá ya será muy tarde…

¿Por qué razón muchas personas infieles creen que el sexo es mejor con personas diferentes a su pareja estable? Recuerde que la infidelidad se manifiesta con palabras, miradas, filtreos pero mayormente, por las relaciones fuera del matrimonio.

El famoso terapeuta de pareja y autor del libro La verdad sobre el engaño, Gary Neuman, realizó un sondeo en el cual le preguntó a un grupo de hombres infieles si el sexo con su amante era mejor en términos físicos al que tenían con sus esposas. “Casi el 70 % respondió que sí. Para la mayoría es casi obvio que el sexo extramatrimonial es sinónimo de mayor placer. Pero no es tan claro por qué los amantes obtienen tan altas calificaciones. ¿Son sus habilidades para seducir y dar placer mejores que las de la pareja estable?” (Revista Semana. “Mejor la sucursal que la casa matriz”. Edición 1713. 2012. Colombia. Pg. 70)

La razón parece fundamentarse en dos ingredientes que lucen llamativos: la novedad y la curiosidad. La sexóloga Rosa Guevara Quintero, citada por la misma publicación, asegura que la rutina es la peor enemiga de una relación de pareja.

No podemos negar que entre los elementos que nos unieron a la mayoría de las parejas, estaba la atracción física. No obstante una vez se contrae matrimonio los hombres se descuidan, muchas mujeres no se arreglan y— en general— terminan descuidando la relación.

En criterio de la sicóloga Guevara: “Cuando se conoce a alguien nuevo que coquetea y procura llamar tu atención,  la química sexual se dispara y todo parece más emocionante, desde un beso hasta sus técnicas en el preámbulo sexual. En este sentido hay “una ilusión producida por la expectativa. Pero si la persona viviera con su amante el mismo tiempo que con su pareja estable son muy altas las posibilidades de que la pasión y la excitación se vuelvan rutinarias.” (Revista Semana. “Mejor la sucursal que la casa matriz”. Edición 1713. 2012. Colombia. Pg. 70)

Si nos atenemos a lo que dicen las Escrituras, y tomamos como fundamento que somos una “sola carne”, es con nuestra pareja con quien debemos tener relaciones. El apóstol Pablo enseña al respecto: “Pues ustedes saben muy bien que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella. La Escritura dice: Los dos serán una sola carne.” (1 Corintios 6: 16)

Tener relaciones fuera del matrimonio, contamina el hogar pero además, desestima el mandato que nos ha dado Dios y que se orienta a mantener sólido el núcleo familiar.

Un buen consejo es trabajar para evitar que muera el amor, avivarlo con el romanticismo que hemos abandonado, hacerle sentir a su cónyuge que le desea y que le satisface. Y también, dialogar con su pareja cuando desea tener intimidad. Esto no es antibíblico, es simplemente parte del proceso de convivencia juntos.

Recuerde siempre que el mayor enemigo de toda unión es la monotonía. Caer en esa actitud rutinaria no une sino que destruye. Y reconocerlo parte de hacer un alto en el camino para ver cómo andan las cosas entre los dos.

Si no ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador hoy es el día para tomar la decisión. Podemos asegurarle que es el mejor paso que jamás pueda dar. Emprenderá un maravilloso proceso de crecimiento personal, espiritual y familiar.

3.- Preguntas para el crecimiento familiar:

a.- ¿Por qué afirmamos que el divorcio va en contravía de los planes de Dios?

b.- ¿Por qué debemos tener especial cuidado de los “factores de riesgo” en la relación de pareja?

c.- ¿Qué enseña a mi vida el pasaje de Efesios 5:31-33?

d.- ¿Por qué la rutina tiende a amenazar la relación de pareja?

e.- ¿Qué dice la Biblia en cuanto a tener relaciones extramatrimoniales (1 Corintios 6:16)?

f.- ¿Qué daño causa a la relación de pareja no hablar de determinados temas, generadores de conflictos?

g.- ¿Qué aprendemos en las Escrituras en cuanto a las “pequeñas zorras” que amenazan el matrimonio?

4.- Una Meta familiar para hoy:

No permitiré que la monotonía gobierne mi relación de pareja y procuraré siempre mantener viva la relación de pareja.

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