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La infidelidad, una afrenta a los principios de Dios

La infidelidad, una afrenta a los principios de DiosAleje con ayuda de Dios la infidelidad de su hogar

1.- Lectura Bíblica: Malaquías 2:13-16

2.- Meditación familiar:

Una de cada cinco personas en el mundo ha caído en infidelidad mientras que el 80% de quienes están casados, alguna vez contempló la fantasía de tener una relación extra marital. No se trata de especulaciones sino de conclusiones a las que llevaron dos estudios de las Universidades de Chapma, Orange y la Estatal de California (Estados Unidos) tras encuestas realizadas entre más de 60 mil personas.

De acuerdo con los científicos los hombres son más vulnerables puesto que producen altos niveles de testosterona, por lo cual tienden a ser más arriesgados y a tener más aventuras amorosas. No obstante desde la década de los ochenta ha comenzado a crecer el índice de mujeres adúlteras.

La psicóloga clínica, Susan Heitler, explica: “Mi práctica clínica sugiere que todavía hay más hombres infieles, pero la brecha de género ha disminuido con el paso de los años. A mayor edad hay menos infidelidades debido a que con los años la necesidad de encontrar seguridad en una relación aumenta y el interés y el deseo sexual se van desvaneciendo.” (Revista Semana. “Cuál es su riesgo de ser infiel”. 15/02/2015. Colombia Edición 1710. Página 70).

¿Cuáles son los factores de riesgo? ¿Hay forma de evitar caer en la infidelidad? ¿De qué manera afecta la relación de pareja y al interior del hogar el que se presente una relación extramarital? Estos y otros interrogantes asaltan hoy día a millares de personas, preocupadas por el grado de decadencia de los matrimonios que sigue tomando fuerza aun cuando— por supuesto— hay salida y está en permitir que Jesucristo ocupe el primer lugar a nivel familiar.

Cuando Dios instituyó el matrimonio, lo concibió con dos propósitos: El primero, para ser espacio de amor, unión y crecimiento, y el segundo, que permaneciera en el tiempo.

La infidelidad jamás estuvo en Su plan eterno.

Paradójicamente, los índices de matrimonios que terminan en divorcio como consecuencia de la infidelidad, están creciendo. Generalmente son los hombres quienes incurren en este comportamiento. No obstante, investigaciones de la Universidad Estatal de California señalan que es preciosamente a los hombres a quienes más les molesta que su pareja les sea infiel sexualmente, mientras que a ellas les perturba más saber que su novio o esposo se enamore de otra.

La edad es el otro factor clave para cometer adulterio. Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences encontró que en el último año de cada decenio, es decir, a los 29, 39 o 49 años, las personas sufren grandes cambios y tienen mayor propensión a ser infieles, especialmente los hombres.

Según Kelly Campbell, psicóloga y profesora asociada de la Universidad del estado de California en San Bernardino, Estados Unidos, el riesgo disminuye entre los 35 y 50 años, pues en la mediana edad la gente está más enfocada en los hijos y sus carreras. (Citada enRevista Semana. “Cuál es su riesgo de ser infiel”. 15/02/2015. Colombia Edición 1710. Página 70).

En criterio de los especialistas la insatisfacción sexual, los vacíos emocionales, no sentirse deseado por la pareja y la inseguridad en la relación, son factores de riesgo en un matrimonio. Ahora, una vez se incurre en infidelidad, las consecuencias son desastrosas y traen mucho dolor para todos. Lo primero que se pierde es la confianza en el otro y, generalmente, comienzan las discusiones que desencadenan ofensas verbales y heridas emocionales.

El profeta Malaquías escribiendo por inspiración de Dios, advierte: “Esta es otra cosa que hacen: cubren el altar del Señor con lágrimas; lloran y gimen porque él no presta atención a sus ofrendas ni las acepta con agrado. Claman: «¿Por qué el Señor no acepta mi adoración?». ¡Les diré por qué! Porque el Señor fue testigo de los votos que tú y tu esposa hicieron cuando eran jóvenes. Pero tú le has sido infiel, aunque ella siguió siendo tu compañera fiel, la esposa con la que hiciste tus votos matrimoniales. ¿No te hizo uno el Señor con tu esposa? En cuerpo y espíritu ustedes son de él. ¿Y qué es lo que él quiere? De esa unión quiere hijos que vivan para Dios. Por eso, guarda tu corazón y permanece fiel a la esposa de tu juventud. «¡Pues yo odio el divorcio! — dice el Señor, Dios de Israel—. Divorciarte de tu esposa es abrumarla de crueldad — dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—. Por eso guarda tu corazón; y no le seas infiel a tu esposa». (Malaquías 2:13-16. NTV)

Observe con cuidado que la infidelidad trae como consecuencia: Separación de Dios, contrariar sus planes trazados desde la eternidad para la institución familiar, traición, dolor y heridas emocionales difíciles de sanar, daños humanamente irreparables en el sentido de seguridad de los hijos y altos grados de desconfianza.

Ahora, ¿hay salida para el laberinto? Por supuesto que sí, con ayuda de Dios. El afamado conferencista en temas de familia, Gary Chapman, escribe: “¿Qué hay después de una aventura? ¿Puede sanar el matrimonio? Sí, si hay arrepentimiento genuino. Arrepentirse significa “dar la vuelta”. En el caso de un affaire, esto significa que se debe evitar una relación adúltera. Si fue usted quien incurrió en este comportamiento, reconozca ante su pareja que ha cometido un error, que le ha pedido perdón a Dios y que está dispuesto a restaurar su matrimonio. Pídale perdón por hacer lo que sabía que estaba mal. Interrumpa toda relación extramatrimonial. En la mayoría de los casos, esto requerirá cortar todo contacto. Ahora estará listo para pedirle a su cónyuge que le perdone.” (Gary Chapman. “Los cinco lenguajes del amor – Devocionales”. Tyndale House Editores. 2012. EE.UU)

Un matrimonio donde ha habido infidelidad sí puede salvarse, si tomamos conciencia a tiempo del error cometido. Otro elemento es tener claridad que la infidelidad va en contravía de los planes divinos.

La decisión de salvar el hogar está en sus manos. Nadie podrá tomarla por usted. Y es con una determinación firme y prendidos de la mano de Dios, como podemos lograrlo.

4.- Preguntas para el crecimiento personal y familiar:

a.- ¿Podría mencionar algunos de los peligros que encierra la infidelidad matrimonial?

b.- ¿Qué consecuencias trae la infidelidad matrimonial en la relación de pareja?

c.- ¿Qué consecuencias trae la infidelidad matrimonial en la relación con los hijos?

d.- ¿Podría usted evaluar cómo ha sido su vida en pareja? ¿Qué le llevó a preservarse de la infidelidad?

e.- ¿Qué dice Dios en cuanto a las personas que incurren en infidelidad con su pareja (Malaquías 2:13-16)?

f.- ¿En dónde debemos encontrar el placer sexual y la gratificación emocional, de acuerdo con las Escrituras (Proverbios 5:15-19)?

g.- ¿Qué enseña la Biblia que trae como consecuencia el adulterio (Proverbios 5:20-23)

h.- ¿Qué advierte Dios en cuanto a la relación de pareja (Hebreos 13:4)?

4.- Una Meta familiar para hoy:

Pediré a Dios en oración que nos ayude a experimentar crecimiento personal y familiar.

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