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Forme hijos triunfadores a partir de una vida emocional sana

Forme hijos triunfadores a partir de una vida emocional sanaForme hijos triunfadores con una vida emocional sana

1.- Lectura Bíblica: Salmos 127:3-5

2.- Meditación familiar:

Nuestros hijos pueden ser triunfadores o fracasados. Es una condición que se va forjando en ellos desde la más tierna infancia, cuando los fundamentamos en principios y valores, y les enseñamos a amar a Dios. La responsabilidad de edificar hijos para ser exitosos no es de los maestros ni de los líderes de Escuela Dominical, Es nuestra y únicamente nuestra.

Con principios sencillos y prácticos, es necesario que nos fijemos desde hoy la meta de construir familias sólidas y en ese proceso, criar hijos para salir airosos, por encima de la adversidad, con una mentalidad de vencedores porque esa fue la naturaleza con la que nos concibió nuestro amado Dios.

Los padres emocionalmente sanos aprenden cómo manejar los problemas y le dan un adecuado manejo a los conflictos al interior de la familia, con ayuda de Dios. Esa disposición de sus progenitores para encarar las situaciones adversas en las relaciones interpersonales, son las mismas que replicarán nuestros hijos en su relación con otras personas. La ecuación es sencilla: padres emocionalmente sanos formarán hijos emocionalmente sanos.

Daniel Goleman, uno especialista en el tema, anota que: “…los padres emocionalmente sanos pueden hacer mucho para ayudar a sus hijos con cada una de las cuestiones básicas de la inteligencia emocional, es decir en lo concerniente al manejo de sus emociones; aprender a reconocer, elaborar y aprovechar sus sentimientos, a desarrollar empatía y a enfrentarse con los sentimientos que surgen en las relaciones.” (Daniel Goleman. “La inteligencia emocional”. Editorial Zeta. 2012. México. Pg. 226)

¿Por qué fallamos los padres en el proceso de formar hijos emocionalmente sanos? Hay por lo menos tres razones que comparto a continuación para que las considere con detenimiento, e incluso, para que las analicen en pareja:

a.- Ignorar los sentimientos de los hijos.- Ocurre cuando miramos sus problemas como algo trivial o absurdo y, esta actitud errónea la acompañamos con otra aún más grave: No nos acercamos a nuestros hijos. No les brindamos nuestra amistad.

b.- Estar demasiado confiados en que nuestros hijos resolverán sus problemas. No prestamos adecuada atención a la parte emocional de nuestros hijos. La relegamos a un segundo plano.

c.- Ser demasiado duros con la situación emocional de nuestros hijos. Decirles cosas como “La tristeza y el llanto son para las mujeres”. O quizá ser muy críticos, castigadores, regañones, no dejarlos hablar o tal vez llevarlos a cohibir sus emociones.

Estas tres actitudes sintetizan errores comunes que cometemos y que llevan a que nuestros hijos no asuman un estado emocional sano.

¿Por qué debemos cuidar la vida de nuestros hijos, en áreas tan particulares como sus emociones? Porque desde hoy los estamos preparando para la victoria o la derrota. Los hijos son nuestra mayor responsabilidad no solo hoy sino cuando vamos a la eternidad, ante nuestro Dios.

El rey David al referirse a los hijos escribió: “Los hijos son un regalo del Señor; son una recompensa de su parte. Los hijos que le nacen a un hombre joven son como flechas en manos de un guerrero. ¡Qué feliz es el hombre que tiene su aljaba llena de ellos! No pasará vergüenza cuando enfrente a sus acusadores en las puertas de la ciudad.” (Salmos 127:3-5. NTV)

Dios nos pedirá cuenta de nuestros hijos. Y una de las formas de brindarles oportuno cuidado es en su área emocional. Un paso aconsejable es acercarnos a ellos. Si los vemos tristes o preocupados, procurar estrechar con ellos los lazos de amistad, y brindarles ayuda. Que puedan contarnos sus problemas sin reservas de ninguna clase. Y, por supuesto, guardar confidencialidad de lo que nos compartan. Es la forma de afianzar la credibilidad que necesitamos con ellos. Expresarles además, sin reservas, nuestro amor y admiración. Animarles.

Con ayuda de dios y nuestra debida orientación los hijos aprenden a manejar sus emociones, a controlarse, a serenarse, a manejar las preocupaciones y a preocuparse con menos frecuencia. Los hijos que reciben apoyo permanente de sus padres tienden a estresarse menos, a manejar los problemas con aplomo e incluso, a nivel de secundaria y universidad, manifiestan mayor disposición de aprender.

Hoy es el día oportuno de enfocarnos en la familia, en retomar el curso del hogar en consonancia con la voluntad de Dios, y particularmente, de acercarnos a nuestros hijos.

Y hablando de Dios, ¿ya recibió a Jesús como Señor y Salvador?. Hoy es el día para que lo haga. Recuerde que tomados de Su mano emprendemos el proceso de crecimiento personal, espiritual y familiar que tanto anhelamos. No se arrepentirá de tener a Cristo en su corazón.

3.- Oración al terminar la Célula familiar:

“Amado Dios y Padre de los cielos: Cada nuevo día aprendemos nuevos fundamentos en torno a la manera como podemos edificar hijos triunfadores. Te damos gracias porque en la tarea no estamos solos. Tú nos acompañas. Te pedimos que nos concedas la sabiduría necesaria para saber actuar en cada momento y en cada circunstancia, bien sea de conflictos con nuestros hijos o cuando les debemos brindar apoyo para que manejen las situaciones difíciles. Danos sabiduría como familia para saber manejar todas las situaciones que se nos presentan a diario. Sometemos este día en tus manos. Amén”

4.- Una Meta familiar para hoy:

En adelante y con ayuda de Dios haré mi mejor esfuerzo para que tanto mi cónyuge como mis hijos tengan una vida emocional sana

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